Marta Pichardo

Coherencia cardíaca: cuando el corazón y el sistema nervioso laten acompasados

Coherencia cardiaca

¿Por qué hablamos de coherencia cardíaca?

Porque vivimos rodeados de estímulos.

Y ese ritmo acelerado, las mil tareas por hacer cada día, la carga mental, la falta de descanso y la sensación de tener que estar siempre atentos a todo mantienen a nuestro organismo en un estado de activación constante.

Aunque muchas veces pensamos que el estrés es sólo algo mental, en realidad se refleja en todo el cuerpo: cambia nuestra respiración, nuestra frecuencia cardíaca, nuestra digestión, nuestro tono muscular y hasta nuestra capacidad de recuperación.

La coherencia cardíaca es una herramienta que nos ayuda a recuperar el equilibrio entre el corazón, la respiración y el sistema nervioso autónomo.

No se trata de conseguir que el corazón lata siempre igual, sino de mejorar la capacidad del organismo para adaptarse.

¿Qué es la coherencia cardíaca?

La coherencia cardíaca describe un estado en el que hay una sincronización entre la respiración, la variabilidad del ritmo cardíaco y la regulación del sistema nervioso autónomo.

El corazón no late como un metrónomo perfecto. De hecho, un corazón sano no mantiene 24/7 el mismo intervalo entre latidos, sino que realiza pequeñas variaciones constantes.

Esa capacidad de variar es una señal de flexibilidad y adaptación a cada momento y cada situación.

Cuando estamos en equilibrio, existe una comunicación más coordinada entre:

  • El corazón
  • El cerebro
  • El sistema nervioso autónomo
  • La respiración
  • Las emociones

La respiración actúa como una vía de entrada muy poderosa porque podemos modificarla desde el consciente y, a través de ella, influir en nuestro estado interno.

Coherencia cardíaca y sistema nervioso autónomo

La relación con el sistema nervioso autónomo (SNA) es fundamental.

El SNA regula funciones que no controlamos de forma voluntaria como:

  • La frecuencia cardíaca
  • La presión arterial
  • La digestión
  • La respuesta inmune
  • La respiración automática

Tiene dos ramas principales:

Sistema simpático: activa el organismo ante demandas, retos o amenazas. Es el sistema de acción y alerta.

Sistema parasimpático: favorece el descanso, la digestión, la recuperación y la reparación.

En situaciones de estrés mantenido, el sistema simpático puede hacernos permanecer en alerta y el organismo pierde la capacidad de volver con facilidad al estado de calma.

La coherencia cardíaca favorece una mejor comunicación entre ambas ramas, ayudando a entrenar la flexibilidad del sistema nervioso: la capacidad de activarse cuando es necesario y recuperar después.

¿Qué papel tiene el nervio vago en la coherencia cardíaca?

Nervio vago y coherencia cardiaca

Dentro del sistema parasimpático destaca el nervio vago, una de las principales vías de comunicación entre el cerebro y órganos como el corazón y el sistema digestivo.

El nervio vago participa en:

  • La regulación de la frecuencia cardíaca
  • La digestión
  • La respuesta inflamatoria
  • La conexión intestino-cerebro

Cuando trabajamos la respiración lenta y rítmica, especialmente con una exhalación prolongada, favorecemos la actividad parasimpática y la influencia de este nervio vago.

Esto no significa que “activar el nervio vago” sea como darle a un interruptor, sino entrenar la capacidad del organismo para entrar en estados de regulación.

¿Cómo se mide la coherencia cardíaca? El papel del HRV

HRV y coherencia cardiaca

Una de las formas más utilizadas para valorar la regulación del sistema nervioso es la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV o VFC).

El HRV mide las pequeñas variaciones en el tiempo que existe entre un latido y otro.

Una mayor variabilidad suele asociarse con una mayor capacidad de adaptación del sistema nervioso autónomo.

No significa que un HRV alto sea siempre mejor en cualquier situación, ya que debe interpretarse dentro del contexto de cada persona, pero puede aportar información sobre:

  • Capacidad de recuperación
  • Respuesta al estrés
  • Estado de fatiga
  • Equilibrio entre activación y descanso

Cuando entrenamos la coherencia cardíaca, buscamos favorecer patrones más organizados de variabilidad cardíaca, que se asocia a una mejor regulación autonómica.

Beneficios de la coherencia cardíaca

Beneficios de la coherencia cardiaca

Practicar la coherencia cardíaca puede aportar beneficios relacionados con la regulación del estrés y el equilibrio interno:

Mejora la gestión del estrés

Ayuda a entrenar la capacidad de pasar de un estado de activación a un estado de recuperación.

No elimina los problemas del día a día, pero mejora la manera en la que el cuerpo responde ante ellos.

Favorece la regulación emocional

La respiración consciente y la atención al ritmo cardíaco ayudan a crear un espacio entre el estímulo y la respuesta automática.

Esto puede favorecer una mayor sensación de calma y presencia.

Mejora la capacidad de recuperación

Un sistema nervioso flexible responde mejor a las demandas y vuelve más fácilmente al equilibrio.

Puede favorecer el descanso y el sueño

Al estimular estados parasimpáticos antes de dormir, muchas personas encuentran más facilidad para disminuir la activación mental y les cuesta menos conciliar el sueño de calidad.

Mejora la conexión cuerpo-mente

La práctica aumenta la conciencia de las señales internas del organismo, lo que se relaciona con la interocepción: la capacidad de percibir lo que ocurre dentro del cuerpo.

¿Cómo conseguir llegar a la coherencia cardíaca? 4 ejercicios para alcanzarla

Ejercicios para alcanzar la coherencia cardiaca

1. Respiración 3-6-5

Una de las técnicas más sencillas es esta respiración, que te puede ayudar a recordarla porque hacer referencia a los días que tiene el año.

Se hace 3 veces al día.

Son 6 respiraciones al minuto.

Se repite durante 5 minutos.

Inhala durante 5 segundos y exhala durante 5 segundos.

La clave no es llenar al máximo los pulmones, sino respirar de forma cómoda, lenta y estable.

2. Exhalación más larga

Otra opción es inhalar en 4 segundos y exhalar en entre 6-8 segundos

Alargar la exhalación favorece la activación parasimpática y ayuda a reducir la activación fisiológica.

3. Respiración con atención en el corazón

Coloca una mano sobre el pecho y dirige la atención a esa zona mientras respiras despacio.

Puedes imaginar que la respiración entra y sale desde el área del corazón.

La combinación de respiración, atención y sensación corporal ayuda a crear un estado de mayor regulación.

4. Paseo consciente

Caminar a ritmo tranquilo prestando atención a la respiración y al entorno también puede favorecer la regulación autonómica.

La naturaleza, la luz natural y el movimiento suave son señales que el sistema nervioso interpreta como grandes reguladoras.

Recupera el equilibrio

Recupera el equilibrio y la coherencia cardiaca

La coherencia cardíaca no consiste en eliminar el estrés de nuestra vida.

Consiste en entrenar la capacidad del organismo para adaptarse y recuperar el equilibrio.

El corazón, la respiración y el sistema nervioso están en constante comunicación.

Cuando aprendemos a influir de forma consciente sobre esa comunicación, estamos dando al cuerpo una herramienta sencilla y poderosa para volver a un estado de mayor regulación.

Si sientes que no consigues establecer ese equilibrio entre ellos, puedo ayudarte a recuperarlo.

No dejes el cuidado de tu cuerpo y del de los tuyos para mañana.

¿Necesitas consejo o no sabes por dónde empezar? Pasa, es por aquí.

Fisioterapeuta en Sevilla Marta Pichardo

Marta Pichardo
Fisioterapeuta col. nº4150

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