Marta Pichardo

Suplementación: cuándo tiene sentido tomarla

Suplementacion

La suplementación está cada vez más presente y hay mucha información sobre suplementos nutricionales y sus numerosos beneficios.

Magnesio, omega 3, colágeno, probióticos, vitamina D, adaptógenos… Parece que existe un producto para cada cosa que nos pasa y, a veces, incluso para cada momento del día.

Sin embargo, mi forma de entender la suplementación es bastante sencilla: un suplemento debe ser una ayuda puntual, no la base de nuestra salud.

Porque la base siempre debería ser la misma: dormir bien, alimentarnos de forma adecuada, movernos, gestionar el estrés, tener una correcta relación con el sol y respetar los ritmos naturales del cuerpo. Es ahí donde se construye la salud.

La suplementación debería ser un impulso, no una dependencia

La suplementacion impulso no dependencia

Hay momentos en los que el organismo puede necesitar un apoyo extra.

Épocas de mucho estrés, cambios de estación, una recuperación después de una enfermedad, una mayor demanda física o mental o determinadas patologías pueden hacer que un suplemento sea una herramienta útil.

En casos como los que te acabo de mencionar, la suplementación puede ayudar a mejorar síntomas o favorecer determinados procesos fisiológicos mientras el cuerpo recupera el equilibrio.

No quiero decir que no haya personas que necesiten suplementación durante períodos más largos de tiempo. Hay patologías, déficits o situaciones concretas en las que puede ser necesario mantenerla. Pero incluso en esos casos, el objetivo sigue siendo el mismo: cubrir una necesidad real, no tomar suplementos por costumbre.

No todos los suplementos tienen la misma función

Funciones de los suplementos

Hay un error que se comete con frecuencia, y es meter a todos los suplementos en el mismo saco, pero existen diferentes tipos y cada uno cumple un papel distinto.

Suplementos nutricionales

Vivimos en una época en la que, paradójicamente, a pesar de tener una inmensa variedad de alimentos disponibles, no siempre aportan su máxima calidad nutricional. 

Los cultivos intensivos han empobrecido muchos suelos y, además, nuestros hábitos alimentarios hacen que determinados nutrientes sean difíciles de obtener en cantidades óptimas.

Por ejemplo, muchas personas consumen poco pescado azul, por lo que su aporte de omega 3 puede ser insuficiente. Lo mismo ocurre con minerales como el magnesio o con algunas vitaminas, cuya ingesta puede no alcanzar las cantidades recomendadas.

Aquí encontraríamos suplementos como:

  • Vitaminas.
  • Minerales.
  • Ácidos grasos omega 3.
  • Aminoácidos.
  • Multivitamínicos y multiminerales (cuando están bien indicados).

Su función principal es cubrir necesidades nutricionales y favorecer que el organismo disponga de los recursos necesarios para funcionar correctamente.

Suplementos terapéuticos

Suplementos terapeuticos

Existe otro grupo de suplementos cuyo objetivo no es tanto cubrir una carencia nutricional como ayudar a regular una función concreta del organismo.

Aquí entra la fitoterapia, que utiliza principios activos procedentes de las plantas con efectos fisiológicos concretos.

Dependiendo de la planta utilizada, puede buscarse favorecer el descanso, mejorar la digestión, apoyar la respuesta al estrés o contribuir al equilibrio hormonal, entre muchas otras funciones.

Pero no sólo las plantas pueden conseguirlo.

Algunos nutrientes también desempeñan funciones muy concretas. Por ejemplo, minerales como el yodo o el selenio participan en el funcionamiento normal de la glándula tiroides. Su suplementación puede formar parte de una estrategia terapéutica, aunque no pertenezcan al grupo de la fitoterapia.

Por eso, más que clasificar los suplementos únicamente por su origen, resulta útil entender cuál es su finalidad: cubrir una necesidad nutricional o apoyar una función fisiológica específica.

La suplementación debe ser individual

La suplementacion es individual

No existe un suplemento universal que sea bueno para todo el mundo.

Lo que una persona necesita puede no tener sentido para otra.

La edad, el estado de salud, la alimentación, el nivel de actividad física, el estrés, el descanso o incluso la exposición al sol pueden modificar las necesidades nutricionales de cada individuo.

Por eso, suplementar «porque lo toma todo el mundo» o porque está de moda no suele ser la mejor idea.

Antes de pensar en qué suplemento tomar, merece la pena hacerse otra pregunta:

Si la respuesta es no, probablemente ahí esté el primer lugar donde intervenir.

La clave es ser coherente con la suplementación

Ser coherente con la suplementacion

Los suplementos pueden ser herramientas muy útiles cuando están bien indicados y responden a una necesidad concreta.

Pero nunca deberían ser vistos ni consumidos como sustitutos de aquello que realmente sostiene nuestra salud: un estilo de vida coherente con las necesidades del organismo.

Trata de dormir bien, aliméntate de forma adecuada, haz ejercicio de fuerza, aprende a gestionar tu estrés, exponte al sol de forma responsable y cuida tus ritmos biológicos. Todo esto seguirá teniendo mucho más impacto que cualquier cápsula.

Si sientes que tienes muchos cambios por delante y pensar en ello te supera, me encantará ayudarte.

La verdadera transformación empieza por ti.

Fisioterapeuta en Sevilla Marta Pichardo

Marta Pichardo
Fisioterapeuta col. nº4150

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